
‘El último asado’, así se titula la proclama de la CGT que plantea la extinción del “motor de la industria política: el asadito de la rosca”.
Los dirigentes gremiales y los caudillos territoriales ven con preocupación que la carne este pasando los $30 el kilo, lo que estaría reduciendo la dieta del político promedio a menos de la mitad de asado que consumía hasta hace dos meses.
Algunos expertos vinculados a la industria ‘DIET’ han mencionado con satisfacción que este fenómeno podría mejorar de una vez por todas la mala dieta de los argentinos y pasar a ser una nación de personas saludables, sin colesterol y presión alta, con dirigentes que no corran riesgos cerebro cardiovasculares. Pero las cúpulas de los partidos más representativos de la corporación política le responden: “metanse la lechuguita en el orto, nosotros morfamos carne. Comer verdurita y soja es de putos”, aclaró Mario Sejéte, secretario general de un gremio y militante del PJ.
“Nos están contando las costillas, percibimos un vacío por parte de los ganaderos, es como si nos dieran en las nalgas, así no hay lomo que aguante, este es el centro del debate, la entraña de nuestro problema”, denunció el presidente del comité radical de Dolores, el Dr. Mauricio Husserre.
La consecuencia directa de esta catástrofe política, nunca antes vista desde la proscripción del peronismo, sería la debacle de la ‘rosca política’ que se dan en los habituales y tradicionales asados donde la dirigencia nacional, provincial y local resuelve los lineamientos generales a seguir respecto a negociados, coimas, aprietes, arreglos, licitaciones truchas, discursos para la gilada, listas electorales y cargos públicos.
“El país quedará sumergido en el caos y la anarquía. La rosca política es la institución por excelencia que sostiene nuestro sistema republicano, sin ella no se podría haber conseguido, por ejemplo: el pacto de olivos, las dictaduras, las privatizaciones, la vuelta a la democracia, la deuda externa, el canje de la deuda, la reapertura del canje de la deuda, etc.”, comentó el politólogo e historiador de la Universidad de La Plata Marcelo Carcassone.
La otra versión que circula sería que si esta tendencia en la carne continúa hasta entrado el 2011, la transferencia de recursos a la ganadería que se hará para poder sostener los asados de la rosca política en todos los niveles (unidades básicas de punteros del PJ, Congresos de Federación Universitaria de la Franja Morada, reuniones gremiales entre sindicatos y patronales, acuerdos entre consejales del oficialismo y la oposición, diputados, senadores, funcionarios del ejecutivo, etc, etc), pondrán en jaque otros sectores de la economía política como podrían ser: la renta de patotas y barrabravas, promotoras para campañas de verano, afiches y cartelería, fiscales de mesa, pintadas pagas, actos multitudinarios, agencias de publicidad y consultoras para encuestas tendenciosas.
Sin embargo algunos visionarios ya vaticinan el auge de la “paella de la rosca”, tendencia que comenzaría a adentrarse en el mundo de la política para mantener el balance de las cuentas del estado. “Para dibujar los números no podes pasarte de rosca, un buen político sabe reconocer el límite, y garpar asados hoy te lleva directamente a una auditoria”, comentó un concejal de Mar del Plata quien sería el impulsor de esta nueva tendencia, pero pidió no ser nombrado aludiendo a su modestia.
La Notita Renegada – Gourmet y cocina nativa
Los dirigentes gremiales y los caudillos territoriales ven con preocupación que la carne este pasando los $30 el kilo, lo que estaría reduciendo la dieta del político promedio a menos de la mitad de asado que consumía hasta hace dos meses.
Algunos expertos vinculados a la industria ‘DIET’ han mencionado con satisfacción que este fenómeno podría mejorar de una vez por todas la mala dieta de los argentinos y pasar a ser una nación de personas saludables, sin colesterol y presión alta, con dirigentes que no corran riesgos cerebro cardiovasculares. Pero las cúpulas de los partidos más representativos de la corporación política le responden: “metanse la lechuguita en el orto, nosotros morfamos carne. Comer verdurita y soja es de putos”, aclaró Mario Sejéte, secretario general de un gremio y militante del PJ.
“Nos están contando las costillas, percibimos un vacío por parte de los ganaderos, es como si nos dieran en las nalgas, así no hay lomo que aguante, este es el centro del debate, la entraña de nuestro problema”, denunció el presidente del comité radical de Dolores, el Dr. Mauricio Husserre.
La consecuencia directa de esta catástrofe política, nunca antes vista desde la proscripción del peronismo, sería la debacle de la ‘rosca política’ que se dan en los habituales y tradicionales asados donde la dirigencia nacional, provincial y local resuelve los lineamientos generales a seguir respecto a negociados, coimas, aprietes, arreglos, licitaciones truchas, discursos para la gilada, listas electorales y cargos públicos.
“El país quedará sumergido en el caos y la anarquía. La rosca política es la institución por excelencia que sostiene nuestro sistema republicano, sin ella no se podría haber conseguido, por ejemplo: el pacto de olivos, las dictaduras, las privatizaciones, la vuelta a la democracia, la deuda externa, el canje de la deuda, la reapertura del canje de la deuda, etc.”, comentó el politólogo e historiador de la Universidad de La Plata Marcelo Carcassone.
La otra versión que circula sería que si esta tendencia en la carne continúa hasta entrado el 2011, la transferencia de recursos a la ganadería que se hará para poder sostener los asados de la rosca política en todos los niveles (unidades básicas de punteros del PJ, Congresos de Federación Universitaria de la Franja Morada, reuniones gremiales entre sindicatos y patronales, acuerdos entre consejales del oficialismo y la oposición, diputados, senadores, funcionarios del ejecutivo, etc, etc), pondrán en jaque otros sectores de la economía política como podrían ser: la renta de patotas y barrabravas, promotoras para campañas de verano, afiches y cartelería, fiscales de mesa, pintadas pagas, actos multitudinarios, agencias de publicidad y consultoras para encuestas tendenciosas.
Sin embargo algunos visionarios ya vaticinan el auge de la “paella de la rosca”, tendencia que comenzaría a adentrarse en el mundo de la política para mantener el balance de las cuentas del estado. “Para dibujar los números no podes pasarte de rosca, un buen político sabe reconocer el límite, y garpar asados hoy te lleva directamente a una auditoria”, comentó un concejal de Mar del Plata quien sería el impulsor de esta nueva tendencia, pero pidió no ser nombrado aludiendo a su modestia.
La Notita Renegada – Gourmet y cocina nativa
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